viernes, 26 de junio de 2009

Barras bravas. Botineras. Diego vs. Román. Males de época. (¿Y el fútbol dónde está?)


Hace poco alguien escribió sendos comentarios, muy atinados por cierto, sobre el Poder Femenino y Masculino.
Creo que todos estos temas que rodean al fútbol, pero que poco y nada tienen que ver con él, no son otra cosa que males de época.

1 - Barras Bravas. Que se vayan todos coreaba la Hinchada.

La verdadera hinchada de hombres, mujeres y niños que fueron a alentar a su equipo.
Los episodios policiales de público conocimiento que mancharon la fiesta del Globo el último domingo 21 de junio y la trepada a la punta luego
del triunfo por 3 a 0 ante Arsenal como local y del empate entre Lanus y Velez Sarsfield, tienen un trasfondo que poco tiene que ver con el ser o no hinchas de algo.
Episodios puramente policiales protagonizados por grupos que se disputan espurios espacios de poder en el marco de una ventajosa primavera que vive el equipo de Parque Patricios.
Primavera que permite la realización de algunos pocos negocios como la reventa de entradas, estacionamiento cercano a la cancha, venta ambulante y ese tipo
de cosas. Por esto y por otros negocios más vinculados a delitos propiamente dichos, como robos o venta de drogas, está peleándose hoy la hinchada de Huracán.
Mejor dicho, algunas personas que pertenencen a distintas fracciones en la interna de la hinchada. Pero poco tienen que ver estas peleas con la defensa de los colores y los honores que
gracias a este puñado de jugadores talentosos y a Angel Cappa supimos conseguir.
Mal de época: marginalidad, exclusión, narcotráfico, impunidad.


2 - Botineras. No nos une el amor...

Hace poco vi una propaganda que me marcó por unos días por la belleza y simpleza de su mensaje.

Aparecen en escena una mujer de mediana edad, ejecutiva de Recursos Humanos o algo así según reza la leyenda en el cartelito de su oficina, y la niña que esa misma ejecutiva supo ser.
La nena mira el cartelito y con cierta indignación le dice algo así como: "pero cómo? no queríamos ser princesas?"
Hace un par de días sentí algo similar mientras observaba en un programa de televisión como una chica, joven y linda, llamada Amalia Granata destilaba odio en una serie de opiniones hacia los
jugadores de fútbol en general y hacia su ex pareja ocasional en particular quien además es el padre de su hija.
Aparecieron luego otras chicas más, unas tres o cuatro de quiénes aunque hago el esfuerzo no puedo recordar los nombres y además no es posible ubicarlas ya que no son conocidas
por nada que hayan hecho sino que son invitadas a estos programas para contar sus aventuras o en algunos casos sus "potenciales" encuentros íntimos con algún jugador medianamente famoso.
Sin ánimo de defender la figura del jugador de fútbol no puedo esta vez esgrimir la más mínima solidaridad de género. Aunque tal vez sí. Es posible que cierta reflexión pueda ayudarnos con otros males de época.
Soy madre de una niña y es un tema que no puede seme indifirente por esta y muchas otras razones.
No me preocupa que no quieran otra cosa que ser famosas por un día, ni que cambien de jugador como de desodorante.
No me interesa ni perturba lo que tanto ellas como ellos hagan en su intimidad. No importa ni el oportunismo de unas ni el mal gusto de otros.
Pienso en estas chicas y pienso en sus madres, en sus padres, en sus familias y amigos. Algo debe estar fallando.
Las miro una y otra vez sentadas en el living de la tv, estimuladas por ese sector de la prensa berreta y pienso en sus sueños. Eso, pienso en sus sueños de mujer.
No concibo que una mujer sueñe con ser la amante de Fernando Gago, la aventura del Kun Agüero o la transa de tal o cual para ir a las pocas horas a contarlo en televisión. Sin meditar por un segundo en la fealdad y consecuencia de los hechos que ocasionan y se ocasionan.
Insisto en que las niñas que tienen dentro deben estar golpeando a la puerta de ese corazón, que seguramente silencian u ocultan al llegar a la puerta de Sunset o Esperanto o de América Tv, para preguntarles también a ellas: "no queríamos ser princesas?".


3 - La novela de Maradona y Riquelme.

Quiero decir antes que nada que al momento de la decisión de renunciar a la selección luego de las declaraciones de Diego Maradona al programa Gol de Medianoche, estuve y estoy
de acuerdo con Román. Pero también pienso que una vez superado este mal momento si se le da la derecha al técnico para continuar en funciones el presidente de la AFA no debería
entrometerse en las decisiones de convocatoria del técnico y mucho menos hacer mediáticas tales intromisiones.
Ahora bien, el que peor enfrenta todas estas cuestiones es el propio técnico de la selección quien una vez más olvida su lugar de líder y conductor de un grupo de hombres que tienen
por delante algunas cosas importantes que conseguir.
Es hartante observarlo una y otra vez actuar ante los medios cual botinera de turno, ventilando cada uno de los comentarios de vestuarios sin preservar en lo más mínimo la intimidad de sus dirigidos.
Hay cosas importantes por conseguir y creo que Maradona debería mirar un poco el desempeño de otros referentes.
Más allá de los fanatismos o las preferencias personales es impotante rescatar el rol de varón y en eso creo que Ángel Cappa está muy por encima hoy de los alcances del director técnico de la Selección.



5 comentarios:

M.Lima dijo...

Sí: la naturalización del cretinismo femenino disfrazado de pasión da un poco de miedo. La violencia social disfrazada de pasión tambien.
Algo tienen estos aaaaaaños, canta LAS.
Pobres chicas,pobres chicos, pobres todos.
Un beso, Karina.

El Canilla dijo...

Doble desafío ser papá-mamá de nenas en esta sociedad de consumo. Porque todos somos consumidores, pero la mujer estambién , un objeto de consumo. Educarlas para soportar,oponerse, y discutir esa sociedad, con valores que refuercen su condición humana es complex.

La pelota no se mancha, pero el barro nos queda en las camisetas.

karina dijo...

Um beijo Marina. Así es Canilla, el barro nos queda en las camisetas.
Insisto en los males de época, no es que sea una melanco incurable, pero hay ciertas cosas que nuestras abuelas y abuelos no hubieran hecho.
Confío igualmente en que las cosas mejorarán, o al menos creo que no pueden empeorar. No?
En verdad eso pensaba hasta ayer...

Pablo Libre dijo...

Lo decía Pedernera en los '40:
"No es que nosotros estuviéramos persiguiendo mujeres todas las semanas. Ellas se dejaban alcanzar."

Es tan viejo como la historia. Hay mujeres y mujeres. Y hombres y hombres. Tenés a Córdoba, Burdisso, Riquelme y otros que son hombres de verdad y no se comen estas boludeces. Tenés Palermos, de vida agitada, pero siempre privada.
Me acuerdo en la materia Historia de la Cultura haber leído un libro llamado "cuando lo público se vuelve privado". Esto sucede desde que el ser humano es humano.

karina dijo...

No me importa tanto si es nuevo o viejo como que es denigrante y da vergüenza de género. Poco importa si Palermo, Riquelme o Messi las persiguen o las buscan en una disco. No es con ellos la cosa. Me preocupa el lugar que ellas se dan a sí mismas.
No me engañan, ellas también querían ser princesas.