Las noticias que llegan tratan de calentar este veranito, se habla de jugadores que vienen, de otros que se van y de superclásicos con problemas, que se juegan, que no, que habrá violencia, en fin, de todo y más, pero nada es un gran tema en sí mismo. Acá el verdadero quid de la cuestión parece ser otro, por suerte. Ya lo han señalado o expresado, y mucho mejor por cierto, los amigos Julián (de Fútbol Imprevisible) y Súper Riquelme (de De Buen Pie), el tema del verano señoras y señores es: el regreso de Alfio Basile a Racing, porque eleva con su sola presencia las expectativas del fútbol grande de la Argentina. La conferencia del Coco en su presentación fue por demás emotiva y dejó claro dónde está parado y que este regreso nada menos que a su casa es también una suerte de corolario a su más que distinguida trayectoria como entrenador. No sonaron a revancha sus palabras aunque de alguna manera muchos de los que amamos el buen fútbol esperamos que lo sea, o más bien, sin rencores pero con ánimo de justicia: una despedida a la altura del Maestro. Pero también hay otro regreso, no menos importante y cargado también de connotaciones autobiográficas, es el del Tata Gerardo Martino a Newells, quien luego de una importante estadía al frente de la selección paraguaya y tentado para dirigir la de Colombia prefirió esta vez sí darle una mano a su malogrado equipo y así la mitad de Rosario recupera a uno de sus profetas. Ojalá, estas incorporaciones, junto a otras y algunos nombres fuertes que continuan, sean el salto de calidad para el juego, que es lo que verdaderamente deseamos todos.Pero como reza el título de este post, la idea no era disctutir las noticias veraniegas sino recomendar sendos libros para entretenerse mientras esperamos el comienzo del siguiente Torneo Clausura y la segunda etapa del Campeonato del Nacional B. Y así lo haré.
Primero les voy a recomendar el libro de un amigo de la casa, me refiero a "Taxi Gol" de Julián Lichene. Por varias razones, porque es una suerte de aguafuertes inspirado en las vivencias que el autor experimentó en sus viajes en taxi. Son cinco historias breves que tienen al fútbol como protagonista pero también como excusa para hablar de la vida y para conocer al otro. Vale la pena, es fácil de leer, es breve pero intenso y profundo. Suena a primera parte de una posible saga, ojalá mi intuición se concrete. Es muy barato y por si quieren dar con él les cuento que es de No hay verguenza Ediciones y que pueden encontrarlo en varias librerías de Palermo pero seguro en Crackup (Costa Rica 4767) o bien se lo compran a Julián, pueden ubicarlo en su blog, más que recomendable Fútbol Imprevisible.
Primero les voy a recomendar el libro de un amigo de la casa, me refiero a "Taxi Gol" de Julián Lichene. Por varias razones, porque es una suerte de aguafuertes inspirado en las vivencias que el autor experimentó en sus viajes en taxi. Son cinco historias breves que tienen al fútbol como protagonista pero también como excusa para hablar de la vida y para conocer al otro. Vale la pena, es fácil de leer, es breve pero intenso y profundo. Suena a primera parte de una posible saga, ojalá mi intuición se concrete. Es muy barato y por si quieren dar con él les cuento que es de No hay verguenza Ediciones y que pueden encontrarlo en varias librerías de Palermo pero seguro en Crackup (Costa Rica 4767) o bien se lo compran a Julián, pueden ubicarlo en su blog, más que recomendable Fútbol Imprevisible.
La segunda lectura que les sugiero tiene que ver con el fenómeno del Barcelona, con este equipo multicampeón por el que muchos por aquí guardamos devoción. Se trata de "Cuando nunca perdíamos. Quince miradas sobre el Barça" una selección de relatos que encierran distintas maneras de interpretar lo que nos produce el fútbol de este gran equipo catalán, editado por la editorial Alfaguara (y por ende de precio bastante más saladito que el del amigo Julián). Porque no podía no convertirse en tema literario lo que está pasando con los hombres de Pep Guardiola, lo que hacen Xavi, Iniesta, Messi y compañía es cosa seria y si no es poesía, la poesía dónde está, podríamos parafrasear. Somos testigos de una época gloriosa pero esto no siempre fue así, hubo momentos de derrotas duras y largas sus consecuencias, como las de las finales de la Copa de Europa, la de Berna o Sevilla y muchos de los escritores convocados por Antoni Munné cuentan sus distintas impresiones, vivencias, recuerdos, ideas y sensaciones. Hay escritores catalanes como Enrique Vila - Matas, Marius Serra o Ramón Solsona, españoles (no catalanes) como Juan Bonilla y latinoamericanos como el mexicano Juan Villoro o el colombiano Juan Gabriel Vázquez. Porque el Barcelona ya es universal. Los relatos son todos muy diferentes pero encuentro en ellos cierta nostalgia del momento, porque tienen ese componente trágico y épico tan esencial del fútbol que es la razón misma del sentimiento del hincha. Ya en el prólogo Munné nos alerta "es un título irónico, profético, simpático..." con la pretensión de hablar simplemente "de este presente que vivimos - tan increíble - con la irónica nostalgia del futuro. Porque algún día todo esto se terminará y no importa. Volverá otra vez".Lo recomiendo porque tienen estos textos primero una correlación con el juego, con la creación casi ficcional incesante de los muchachos de Pep en la cancha, tal como dice Vila - Matas "La constante creación y recreación, invención y reinvención de este Barça no conservador nos asombra a los que vemos cada día cómo lo imposible se nos va revelando cada vez más posible". Y segundo porque tienen ese elemento sensible, de pertenencia a unos colores, a una historia colectiva pero llena de detalles propios de la historia particular de alguien. Hay uno de los relatos que me ha conmovido especialmente, el de Juan Bonilla "Una autobiografía poética" quien traza a traves de la historia de él y su padre, ambos fanáticos del equipo catalán, una suerte de biografía suya y del equipo. Tan tierna como profunda y hasta minuciosa por momentos al proporcionar datos, nombres y fechas. Pero es en el final donde se vuelve imprescindible, me limitaré a transcribir algunas líneas que quiero compartir con ustedes porque representan la razón de ser de este espacio: "...Pero los partidos más importantes del Barcelona no los vi en ningún estadio, en ninguna pantalla. Los inventaba yo mismo sobre la colcha verde de mi cama. Jugaba partidos constantemente, encerrado en el cuarto que compartía con dos de mis hermanos, con los cromos... Si perdíamos un vulgar partido contra un Murcia que estaba a punto de descender, me curaba de ese espanto goleando al Atlético de Madrid en el partido que jugaba encerrado en el cuarto, sobre la colcha verde de mi cama, con mis cromos. Acudía a la ficción para diezmar los efectos de la opresiva realidad en mi vida... Ponía orden con ayuda de unos simples cromos, devolvía al Barcelona la grandeza que el Barcelona de mi infancia no tenía. Lo protegía mediante la ficción sí. Y ahora, para compensar, es el Barcelona, con su maravillosa ficción de estos años, el que ha venido protegiéndome a mí, supongo". Estas palabras, en medio de una España inmersa en una grave crisis cobran una dimensión diferente también, estas quince miradas son sólo eso, y nada menos. Porque una mirada es siempre incompleta, es cierto, quince tal vez lo sean menos, pero siempre serán el reflejo de una época. Y en eso estamos.
Feliz Verano para todos. Que disfruten de un buen libro y por qué no, prontamente, también de buen fútbol.

Como en ninguna otra edición, fue indiscutida la máxima distinción del tradicional premio Olimpia que entrega anualmente el Círculo de Periodistas Deportivos. La estrella del Barcelona, Lionel Messi, flamante campeón y figura del Mundial de Clubes en Japón, ganó el Olimpia de Oro, con sólo 23 años y una espectacular carrera. Messi que va por su tercer Balón de Oro y ha recibido otros tantos premios internacionales recibió esta noche su primer Olimpia.

Pero no me interesa hablar de la actualidad de River ni hacer periodismo del morbo, que por estos días hay bastante en relación a la situación del millonario que ha perdido la categoría, también por primera vez en su historia, sino simplemente recordar con cariño al hincha gallina más querido por Mujer de Olé bajo el Brazo. A mi abuelo José, o Pepe como todos le decíamos, el padre de mi mamá. Mi abuelo murió ese mismo día, esa misma noche en realidad a la edad de 74 años y de modo medio inexplicable. No estaba mal, ni enfermo, sí desde hacía un año largo no caminaba, se había caído un par de veces y luego de dos operaciones de cadera, el miedo a una nueva intervención más el doloroso post lo hicieron decidir quedarse por el resto de sus días en una cama en su dormitorio. Mi abuelo era realmente fanático mal de River (o bien, según como se mire) y de Perón y Evita, peronista furioso. Eran dos temas que lo perdían, y se medía a diario en discusiones con cualquiera para defender sus colores, los políticos y los deportivos. Pero también fue un ejemplo inclaudicable de dignidad, el más impresionante que tuve en mi vida y lo llevo en mi alma como guía.
No pudo estar desde el arranque el capitán que jugaba su partido número 600, ingresó recién a los 19 minutos del segundo tiempo con el resultado ya prácticamente cerrado (3-0). Boca no necesitó de Riquelme para ganar el partido, es cierto, pero sí para obtener el campeonato, a pesar de lo que digan algunos. Estoy convencida de que si Boca no hubiera contado con el aporte y el fútbol de Román en las primeras instancias, probablemente hoy no estaría festejando un nuevo campeonato. Porque el equipo de Falcioni tiene varios logros en su haber, entre ellos, haber sabido arreglarse y jugar sin el 10 xeneize en los últimos cinco partidos, y también sin Viatri, luego sin Cvitanich, luego sin Blandi y me olvido de otros, porque tuvo una seguidilla de lesiones. Boca se armó bien defensivamente a partir del invalorable aporte del Flaco Schiavi, determinante en la muralla en la que se convirtió la línea de 4 de Falcioni, y podríamos decir que el equipo se armó de atrás hacia adelante, con el arquero Orión y el inoxidable Clemente, luego con Somoza, Rivero y Erviti. Pero a la hora de jugar contó con un Román casi en plenitud, un Román que fue el encargado de crear ese juego. Y alcanzó con un par de pinceladas de su magia para que el equipo ganara puntos y confianza en esas primeras fechas. Pero Boca además fue equilibrado y sabía a qué jugaba en cada partido. No deslumbró, no brilló, pero fue el mejor del torneo, claramente, y le ganó con superioridad a todos sus rivales, de hecho está invicto aunque todavía faltan dos fechas.
Luego del 0 - 2 del viernes de Mónaco ante Nadal y Del Potro con Ferrer, no inesperado pero sí duro y desanimador para lo que restaba, ayer el dobles de Nalbandián - Schwank, es cierto que tal vez el punto más accesible de la serie, le daba al tenis argentino una vida más. 
Que Huracán pierda un partido no es novedad. 