"No hay que desesperar. El futuro es un mundo en el que hay de todo." (El sueño de los héroes. Adolfo Bioy Casares)
Y en una cancha vacía puede volver a nacer un sueño. Eso pasó este fin de semana en el Palacio Ducó cuando Huracán le ganó por 3 a 2 a Tigre. Y creo que tenía que haber escrito mi crónica esa misma noche de anoche, porque ya sé que hoy hubo tres partidos importantes, que empataron el pincha y el Bicho, que Lanus ganó jugando un gran partido ante Independiente pero que Vélez sigue como líder solo y más puntero que nunca porque le ganó en su casa a Godoy Cruz que le pisaba los talones. Y se merecían los de Gareca una victoria tras la caída en la Copa, porque tienen un gran equipo, tal vez junto al Granate los mejores del torneo. Pero la aguja del reloj futbolero en mi cabeza se detuvo poco después de las 20 horas cuando Diego Abal dio por finalizado el encuentro en Parque Patricios para el desahogo de Tito Pompei, de todo el banco de Huracán y de una hinchada que latía junto a sus héroes desde sus televisores.

Huracán se impuso por 3-2 sobre Tigre, en un duelo clave por la permanencia que fue disputado a puertas cerradas. Y logró con este resultado salir, al menos momentáneamente, de la zona de descenso directo. El Globo quebró una racha de siete caídas consecutivas (y nueve partidos sin ganar) y le sacó un punto de ventaja a Gimnasia, que quedó junto a Quilmes en la zona de descenso. No fue una gran partido, más bien estuvo gobernado por la presión, los despejes y la imprecisión, aunque hubo llegadas de ambos lados, sobre todo cuando entraron en acción los volantes externos, Machín y Nieto, por el Globo, y Galmarini y Leone, en Tigre.
A los 29', los locales anticipaban con un remate desde lejos del interminable Roly Zárate que se estrelló contra en el travesaño y que Nieto capturó en el rebote pero no pudo definir. A diferencia de anteriores partidos, el Globo lució más decidido y animado. 10 minutos previos al descanso Huracán se puso 2-0 en una ráfaga, a los 36'. El capitán Machín tomó el rebote y tras un remate de zurda gritó el primero. Luego, Galmarini metió el brazo para frenar un centro de Lemos y Abal cobró penal. Islas atajó el tiro de Cámpora, pero el Cachorro tomó rápido la pelota y festejó a los 38 el segundo. En tanto, Tigre descontaba a los 43' cuando Stracqualursi la peinó en un córner y Echeverría anotó de cabeza solo sin marca por detrás de todos.
La actitud renovada del Globo no se resintió tras el gol de Tigre y el descanso, los de Pompei entendieron que debían sostener la presión y no desesperar ni entregarse. A los 4' del complemento, Zárate desbordó por izquierda y encontró en el área a Cámpora, que cabeceó cruzado a la red y sumó su décimo gol en el certamen subiéndose a la cima de la tabla de goleadores. Huracán justificó la ventaja y en base al criterio de Brítez Ojeda, la solidez de Lemos y sobre todo de Gastón Monzón, la dinámica de Machín y la potencia de la dupla Cámpora - Zárate edificó una victoria imprescindible para tener alguna esperanza de conservar la categoría. Con el correr de los minutos, Tigre asumió como podía el protagonismo y el Globo se retrasaba peligrosamente. Sin embargo, los dirigidos por el Vasco confundieron los caminos y abusaron por momentos de los centros y los pelotazos al área rival. Y el nuevo tanto del Globo casi llega a los 35' con una nueva llegada de Zárate que se llevó la pelota (con las manos hay que decirlo) en un cruce ante Vera y se escapó hacia el arquero Ardente (entró a los 26 por Islas, víctima de una lesión en el tobillo derecho). Pero el Roly falló el mano a mano y alargó el drama en el Ducó y en los corazones quemeros. Después vino un nuevo descuento de Tigre, con Teté González de cabeza. Pero el Globo aguantó bien y ganó quedándose con tres puntos que cotizan alto.

Las lágrimas de Tito Pompei, consumada la victoria, resumían las emociones de todo Parque Patricios.
"Charlé mucho con los jugadores, que en su mayoría son muy jóvenes, y les pedí por favor que jugaran con el corazón. Y respondieron. De esta situación, o nos salvamos o nos hundimos todos", dijo emocionado.
"A veces no nos dan a escoger entre las lágrimas y la risa, sino sólo entre las lágrimas, y entonces hay que saberse decidir por las más hermosas." dijo el escritor belga Maurice Maeterlinck. Yo, Mujer de Olé bajo el Brazo, ya elegí.